Todos, en alguna ocasión, hemos tenido esa sensación, incluso algunos se sentirán así muchas veces,tantas veces, que incluso se denominarán a si mismos solitarios.Es una condición que a veces se nos presenta, va de paso. No podemos quedarnos anclados en esa palabra, la soledad, no, hay que seguir adelante. El ser humano no ha nacido para estar solo, somos seres sociables, que necesitamos la compañía de otros, una cálido abrazo, una radiante sonrisa, una mirada, un gesto, una agradables conversación, un beso...
En ocasiones pensamos que la soledad nos va a perseguir durante mucho tiempo, a veces pensamos que incluso la soledad va a ser nuestra fiel amiga, una amiga donde apoyarnos, o mejor dicho, una amiga donde ocultarnos, ocultarnos del mundo, de los peligros que no acechan, del miedo al rechazo, tal vez. No podemos quedarnos ahí, hay que continuar.
Ahora mismo, mientras escribo esto, estoy completamente solo, pero sé que cuando salga de aquí tendré a gente, aunque sea poca, una persona basta, que se alegrará al verme y charlará tranquilamente conmigo. En ocasiones pensar que tienes a alguien esperándote es la única forma que tenemos de escapar del abismo en el que nos sumergimos en esta oscura vida, y con ello obtenemos la luz que necesitamos.
Todos deberíamos tener la oportunidad de no sentirnos solos, pero eso depende de uno mismo. Hay que estar predispuesto a encontrar a alguien con la que pasar y disfrutar el tiempo.
Y os aseguro que cuando encuentras a esas personas que de verdad importan y que merecen la pena, posiblemente, no tengas que volver a sentirte solo el resto de tu vida.
Sé fuerte, no tengas miedo y no te hagas amigo de la traicionera soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario