jueves, 13 de octubre de 2011

Cinco minutos antes de la muerte.


¿Qué haríamos los últimos cinco minutos de nuestra existencia estando plenamente lúcidos frente a una situación de muerte trágica inminente?
Durante el atentado de las torres gemelas, muchas víctimas que sabían que iban a morir utilizaron sus móviles para hablar con sus familiares, mientras otros se tiraron de las ventanas temiendo más a la angustiosa espera que a la misma muerte.
Ese instante de plena conciencia infinitamente largo y a la vez corto puede servir para ayudar a reconciliarse con los seres queridos que se han distanciado, para resolver enigmas, para despedirse, para aprender, para pensar o para recordar.
Cada persona en el fondo de su ser tiene algo, algo tan arraigado que, tal vez, en circunstancias normales no sacaría a luz, algo de lo que se siente dolido, arrepentido o que simplemente cambiaría. ¿Por qué el ser humano siempre espera hasta el último momento?¿ Qué ocurre si ese último momento no llega?¿Qué ocurre si no tenemos la oportunidad de sacar a la luz todo aquello que nos oprime, todo aquello que no nos deja descansar en paz?¿ Dejaríamos todas esas incógnitas a los seres queridos que dejamos atrás?
Ahora vuelvo a plantear,¿qué haríamos los últimos cinco minutos de nuestra existencia estando plenamente lúcidos frente a una situación de muerte trágica inminente?
Cuando tengas la respuesta a esa pregunta, ahora te planteo yo lo siguiente: ¿por qué esperar a los últimos 5 minutos de nuestra existencia para hacer algo? Adelántate a la muerte cada instante de tu vida, exprímela, abraza a tus seres queridos, di todo lo que piensas, no dejes cabos sueltos, libera tu alma y así, tal vez, cuando la muerte te vaya a saludar podrás decirla tranquilamente: estoy preparado.

Por último me gustaría añadir que siempre nos sentimos culpables por alguna cosa, por una palabra, o un olvido, una forma de pensar diferente o cualquier otra cosa intrascendente.

No esperemos a que la gente muera para ser gentiles y demostrarles nuestro afecto, hoy es más tarde de lo que creemos.

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